La crisis de COVID-19 aumentó los problemas del tráfico de fauna

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La problemática del tráfico ilegal de especies engloba factores ambientales, sociales y económicos y con la reciente crisis sanitaria por COVID-19, se hace más evidente la relación del comercio no controlado de animales silvestres y la transmisión de patógenos, dijo la representante de la Unión Europea (UE) en Bolivia Francesca Majorano, en el conversatorio virtual “Conservación de la biodiversidad en Bolivia: asegurando la salud de los ecosistemas y las personas”.

Este conversatorio se realizó recientemente con la participación de la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas y Dirección Nacional de Desarrollo Forestal, del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA), la Unión Europea, Wildlife Conservation Society (WCS) y World Wildlife Fund (WWF).

En el evento los participantes dialogaron sobre los desafíos, estrategias y políticas en relación a la problemática de tráfico de fauna silvestre y madera. La UE explicó que tiene iniciativas específicas como el Plan de Acción Contra el Tráfico de Especies Silvestres.

A raíz del actual contexto de COVID-19, Majorano dijo que “la Unión Europea tiene iniciativas específicas como el Plan de Acción Contra el Tráfico de Especies Silvestres y el programa FLEGT (Aplicación de Ley, Gobernanza y Comercio por sus siglas en inglés). Además, a raíz del actual contexto de COVID-19, la Unión Europea busca promover más el enfoque One Health o Una Salud, el cual reconoce que la sanidad humana y la de los ecosistemas están estrechamente relacionados”.

Asimismo, añadió que la lucha contra el tráfico de vida silvestre se realiza mediante el fortalecimiento de capacidades y cooperación entre agencias de control y prosecución, asegurando que el comercio legal sea más regulado, controlado y restrictivo con mayor consideración de los riesgos sanitarios y considerando específicamente que el aprovechamiento y/o consumo a pequeña escala, es esencial para las comunidades locales e indígenas.

El evento fue organizado en el marco de la Alianza por la Fauna Silvestre y los Bosques, iniciativa implementada por WCS y WWF en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, y zonas de frontera con Brasil, con el apoyo de la Unión Europea.