UE comparte buenas prácticas para luchar contra la “infodemia” y el cibercrimen de la pandemia

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Un reciente informe elaborado por el Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS) de la Unión Europea (UE) sobre desinformación en el contexto de COVID-19, señala que asistimos a la proliferación de cantidades significativas de noticias, mitos y desinformación, provenientes de diversas fuentes tanto dentro como fuera de la Unión Europea. La Organización Mundial de la Salud ha declarado que la pandemia ha estado acompañada de una «infodemia» masiva, definida como una sobreabundancia de información, parte precisa y otra no, que dificulta encontrar confianza, fuentes de información y orientación confiable, lo cual contribuye a generar sentimientos de miedo y desconfianza entre la población.

En ese contexto el proyecto Apoyo a AMERIPOL de la UE, en su deseo de ofrecer ayuda relevante a la región, ha iniciado diversas videoconferencias para difundir y promover buenas prácticas y lecciones aprendidas desde la UE, centradas en los efectos a nivel de desinformación y cibercrimen.

En las videoconferencias se abordan temas como la desinformación ante la crisis por el COVID-19; la importancia de las narrativas para enfrentarse a la desinformación provocada por las fake news; el entorno de la red profunda (deep web); las actuaciones preventivas, ciberpatrullaje a través de la red y la importancia de respuesta efectiva y rápida a los delitos relacionados con el COVID-19, entre otros.

Según informes del EEAS, en épocas de crisis, inseguridad o caos, muchos ciberdelincuentes aprovechan la situación de vulnerabilidad para difundir y viralizar una gran variedad de bulos y fraudes con el objetivo de desinformar, engañar o infectar a los ciudadanos con diversos objetivos. Éste y muchos otros temas fueron abordados en videoconferencias en las que Bolivia también estuvo participando.

Igualmente, señalan que el contexto actual de aislamiento de la población ha disparado el uso de las nuevas tecnologías, tanto a nivel particular como profesional, aumentando el riesgo de ciberataques (phishing/malware); a la vez, el estado de alarma social permite que proliferen nuevos modelos de estafa en lo referente a la compraventa de productos relacionados con la protección individual y desinfección (mascarillas, productos desinfectantes, medicamentos, etc.).

Los gobiernos y las autoridades de salud están tratando de proporcionar información autorizada sobre el COVID-19 y las plataformas de redes sociales están buscando formas efectivas de promover este contenido, a la vez que tratan de eliminar contenido poco confiable.

Las videoconferencias fueron posibles gracias a la colaboración de la Dirección de Cooperación Internacional de la Policía Nacional de España, que ha sido clave en la iniciativa. Su rapidez de respuesta y convocatoria de expertos, pese a la difícil situación que se vive en este país, ha sido encomiable, enfatizó el EEAS.